Envían a base militar a inmigrantes trasladados a Massachusetts

0
14

Decenas de migrantes, en su mayoría venezolanos y que fueron enviados en avión a Martha’s Vineyard por órdenes del gobernador de Florida Ron DeSantis, serán trasladados el viernes a albergues en una base militar en Cape Cod, Massachusetts, anunció el gobernador Charlie Baker.

El gobernador dijo que el traslado será voluntario. Baker elogió a los residentes y autoridades en Martha’s Vineyard por dar atención a los casi 50 inmigrantes tras su arribo inesperado el miércoles, pero agregó que la pequeña isla carece de los recursos necesarios para albergarlos a largo plazo.

En la Joint Base Cape Cod, los inmigrantes serán alojados en dormitorios y recibirán comida y servicios, agregó Baker. Las familias recibirán alojamiento separado.

Las autoridades no han dicho qué sucederá con los inmigrantes que opten por no ir a Cape Cod.

La Agencia de Manejo de Emergencias de Massachusetts coordinará las gestiones para ayudar a los inmigrantes. Baker dijo que el estado activará además a un máximo de 125 miembros de la Guardia Nacional para asistir en el esfuerzo.

La Joint Base Cape Cod incluye una base de la Guardia Costera, además de instalaciones para otras ramas de los servicios armados y ha provisto albergue de emergencia anteriormente, como en el caso de residentes de Luisiana que fueron desplazados por el huracán Katrina en 2005.

A su arribo a Martha’s Vineyard, donde el expresidente Barack Obama tiene una lujosa residencia, los migrantes recibieron alimentos, albergue, atención médica e información sobre dónde encontrar trabajo.

“Estamos agradecidos con los proveedores, los voluntarios y los funcionarios locales que en los últimos días dieron pasos en Vineyard para darle servicios inmediatos a esas personas”, afirmó Baker en una declaración enviada el viernes por correo electrónico a reporteros.

El gobernador de DeSantis dijo que los vuelos a Martha’s Vineyard forman parte de una iniciativa para “transportar inmigrantes ilegales a destinos santuario”. La legislatura de Florida asignó 12 millones de dólares para transportar a “extranjeros no autorizados” fuera del estado.

La crisis migratoria sin precedentes en la frontera sur se ha trasladado a los estados del norte. Los gobernadores de Texas y Arizona están transportando a inmigrantes irregulares a sitios gobernados en su mayoría por demócratas que han sido declarados santuarios.

Desde hace meses, funcionarios republicanos locales, entre los que se destaca el gobernador de Texas, Greg Abbott, han venido trasladando inmigrantes a los bastiones demócratas en todo el país.

Lo hacen para denunciar la política del presidente Joe Biden, a quien acusan de haber convertido la frontera con México en un colador, y para intentar poner la inmigración en el centro de la campaña para las elecciones de medio mandato, el 8 de noviembre.

Cerca de cinco millones de migrantes han ingresado por la frontera sur desde la llegada de Biden a la Casa Blanca en enero de 2021 a julio de 2022, una cifra sin precedentes, de acuerdo con los registros de la Patrulla Fronteriza. Un promedio de 7 mil migrantes ingresan al país ante la mirada indiferente de Joe Biden.

La Casa Blanca calificó la acción como «una maniobra política fría y premeditada», dijo la portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, acusando a los republicanos de utilizar a los migrantes como «peones» en el ajedrez político, de una manera «cruel».

Los republicanos han denunciado que el país no cuenta con la infraestructura para recibir a millones de migrantes. Al mismo tiempo han denunciado que la crisis en la frontera es una amenaza para la seguridad nacional del país. Los agentes están abarrotados por la masiva ola migrante que impide una revisión adecuada sobre quienes están llegando al país.

Los gobernadores de Texas y Arizona han enviado a miles de migrantes en autobuses a Nueva York, Chicago y Washington, D.C., en los últimos meses, pero las acciones más recientes —que incluyeron dos vuelos el miércoles a la isla Martha’s Vineyard pagados por el gobierno de Florida— alcanzaron un nuevo nivel de un teatro político que los detractores calificaron de inhumano. Mientras, el caos se mantiene en la frontera sur ante la mirada indiferente de la administración de Joe Biden.