Venezolanos en el sur de Florida celebran aprobación de TPS

0
125

Un grupo de venezolanos se reunió este martes en la ciudad floridana de Doral para celebrar la adjudicación de un alivio temporal migratorio, conocido como TPS, a los nacionales de Venezuela que se encuentran sin estatus legal en Estados Unidos.

Christ Wills, organizador de la manifestación de respaldo a la medida, señaló que “estamos muy orgullosos de que, en 48 días en el poder, Biden les haya cumplido a los venezolanos”.

“Hoy [los venezolanos] pueden despertar tranquilos porque no serán deportados”, agregó el activista frente la prensa apostada en las inmediaciones de El Arepazo, un restaurante emblemático de la diáspora venezolana en el sur de la Florida.

El Gobierno estadounidense anunció el lunes que otorgará el TPS a venezolanos que ya están en el país, con lo que se beneficiarían unas 320.000 personas que podrán recibir un permiso de trabajo y vivir legalmente en EEUU durante 18 meses.

Freddy Davalillo, un venezolano de Maracaibo que estuvo tres meses y medio en el centro de detención de Pompano, aseguró que “apenas salió la orden, yo hice mi aplicación con un abogado”.

“Estoy contento por la ayuda que nos está dando EEUU y la embajada de Venezuela”, comentó.

Entretanto, María Ortiz que salió de Venezuela hace cuatro años, se dio cuenta de que las oportunidades de trabajo eran casi inexistentes. Recién graduada de la universidad con un título de Ingeniería en Petróleo, se subió a un avión y cambió su sueño de una carrera profesional por el de una mejor calidad de vida en Estados Unidos.

El TPS para los venezolanos fue acogido por inmigrantes, activistas y legisladores de ambos partidos, entre ellos algunos que habían presentado en el Congreso proyectos de ley similares.

Para poder beneficiarse, las personas deben demostrar que han vivido en Estados Unidos desde antes del 9 de marzo y aprobar una investigación de antecedentes criminales. Entre quienes pueden solicitar el TPS están las personas que permanecen en proceso de asilo y también aquellas a las que se les ha negado el asilo, pero siguen viviendo en Estados Unidos.