Paco, ¡Hasta luego, hermano!

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Por Pedro Mena.- Alguien comentó en una oportunidad que la “vida cambia en un segundo con sus sorpresivas acciones buenas o malas, pero en definitiva definitorias de una realidad tangible y comprobada. Hoy estoy sufriendo esa lección, como en el pasado también he sido protagonista de muchas de ellas. En la madrugada del viernes falleció, víctima de un infarto fulminante, un ser humano especial, como fue mi maestro, hermano y compadre de siempre, Paco Murillo Font, en la ciudad de Caracas, Venezuela.

Su muerte repentina me llena de inmenso dolor, tristeza y melancolía, no solo por la gran afinidad espiritual, política e ideológica que teníamos, además del compadrazgo ante Dios, por ser padrino de mi primer hijo, el abogado Pedro Mena Matute, sino por las grandes cualidades y características personales y políticas que desarrollamos durante una amistad combatiente de más de 53 años de vida activa y creativa en diversas fases.

Conocí a Paco en pleno proceso de la tercera división del partido Acción Democrática, cuando emergió producto de ese conflicto histórico, la figura estelar como candidato presidencial el Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa, y nace una nueva organización política denominada Movimiento Electoral del Pueblo, MEP, cuyo símbolo electoral fue la “Oreja”. Era el flamante secretario juvenil de la parroquia Altagracia, cuya sede quedaba al lado del Panteón Nacional, hoy desaparecido con la ampliación y construcción del boulevard.

Esa sede fue escenario de muchos importantes hechos políticos y comunitarios, producto del gran activismo, liderazgo y carisma personal de Francisco Murillo Font, a quien todo el mundo lo llamaba simplemente” Paco”. Usaba siempre una boina negra estudiantil, como la utilizaban también los miembros de la histórica “generación del 28” encabezados por Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Jóvito Villalba.

Su verbo y expresión, a pesar del tono de su voz, era claro, preciso, motivador y apasionado, como los grandes oradores de nuestra época de activismo y formación democrática. Pero además tenía una especial condición humana, su propia personalidad, atrayente, jocosa, solidaria y profundamente sensible, características muy propias de un luchador y combatiente social, defensor de las causas nobles de la humanidad. La hipocresía y la falsedad nunca existieron para Paco. Un hombre de formación democrática, humanística y de profundas raíces católicas.

Era una época marcada por un verdadero liderazgo político, donde se destacaban no solo las cualidades oratorias, discursivas, formación ideológica y compromiso con los principios democráticos, sino el combate frontal en las universidades, liceos y centros de educación media en todo el país, por disputarse el liderazgo político nacional. La JOTA MEP llegó a convertirse en la primera fuerza estudiantil nacional, en clara ventaja frente al UPA (Partido Comunista), Copei y la poca fuerza de AD. Fue el primer secretario general de FEEM de Caracas, secretario juvenil nacional y secretario general del MEP Caracas, además presidente de la Asociación Juvenil del Distrito Federal. Luego en el tiempo, elecciones año 1978, fuimos diputados electos por el DF en las planchas del MEP, aumentando nuestra actividad política ahora con nuestra nueva responsabilidad parlamentaria,

Fotografía de archivo de Pedro Mena (izq.) junto a Paco Murillo Font

Mi maestro, hermano y compadre Paco Murillo Font, fue un hombre noble, honesto, apasionado por sus ideas y creativo en literatura. Su primer libro fue ¿Es posible la unidad popular en Venezuela?. Escribió entrevistas a personalidades políticas y últimamente se dedicó a la poesía de vanguardia, cuyos títulos son Sobremesa Poética, El Libro de los Dolores, Crónicas Rojas I y II, Avalancha en el Kadore, Por estos tiempos, y Canto de Vida y Muerte.

En los momentos de sano entretenimiento social, en nuestro grupo original y político familiar, hoy disperso, y haciendo tiendas en otros partidos, donde estaban siempre presentes Luis Salas y Mireya Salas, Fermín Ancheta, Vicente Diaz, Fanelli Mesa, Pablo Gómez, Andrés Caleca, Carlos Torres Bracho e Isabelita, Ivan Turmero, Roque Diaz, Rosita Ojeda, Ernesto “tiburón” Jiménez, Luis González, Ramonita Salas, Jesús Salas y Nélida, Luis Hernández, Mario Moya, Michel Olaz, Ángel “Chicho” Acosta, David Fermín, Antonio Ecarri, Amalio Belmonte, Ángel Ziem, José Caldera Olivares, Douglas y Lorenzo Hurtado, Ramon Arredondo, Modesto Machillanda, German Mundarain. Aristóbulo Isturiz, Luis y Alba Valderrama, Antonio García, Fernando Álvarez Paz, Villapol Morales, Antonio Espinoza Prieto, José Manuel Hermoso, Aníbal Rivero, Rafael Bowen, Nelson González, José Luis Pirela, Gustavo Sulbaran, Nelson Carrasquero, Rodrigo y Temístocles Cabezas, Ramon Parra, Lorenzo Adrián, Víctor Barraez, Humberto Anzola, Siuberto Martínez, Juan Bautista Gimon, Armando Carrasquel, Cesar Gil, Mario Isea, Pedro Sierra Graterol, Isaías Rodríguez, entre otros, siempre Paco terminaba declamando el único poema que sabía en esa época, que finalizaba con la frase : «¡arrancarte el corazón para comértelo a besos!». Por cierto, Paquitom el 26 de este mesm cumplías 76. Lo vamos a celebrar brindando por ti en la gloria del señor.

Últimamente estábamos trabajando sobre un proyecto conjunto. Se trata de un libro sobre mis vivencias humanas, políticas y sociales, cuyo prólogo sería escrito por él y cuyo primer capítulo celebramos el domingo pasado como exitoso. Ahora su partida sorpresiva me dejó sin aliento, con mucho dolor, lágrimas y tristeza, pero con la convicción de que ese primer libro mío tendrá como prologuista “post mortem”, a Paco Murillo Font, fiel a nuestro compromiso de siempre, como pacto de hermanos.

Traigo a colación tu poema dedicado en mi cumpleaños 72, el año pasado, que titulaste: Pedro Mena, legado proletario, incluido en tu libro Sobremesa Poética y expresaste en los versos finales: “Con tu pluma precisa, aún por escribir, las páginas más bellas de un pronto porvenir. El de Venezuela libre, sin autocracia con la paz de su pueblo, ¡viva la democracia!».

Carlos Gardel, el famoso “Zorzal criollo”, en junio de 1935, minutos antes de montarse en el avión que lo llevara a su trágica muerte, en el aeropuerto de Medellín, Colombia, al ser entrevistado por un periodista, ignorando su inmediata tragedia personal, como una premonición expresó: ”No me voy para siempre, sino es un hasta luego”. Hoy con mucho dolor no me despido de ti, mi hermano de siempre. si no te digo: ¡Paco, hasta luego, hermano! QEPD.

Nuestras condolencias Letty, Marie, Françoise, la Gigi y hermanos.

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