Mientras suben de tono las protestas en Florida, Miami es una excepción pacífica

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En los que constituye una diferencia significativa en comparación con imágenes anteriores de agitadores enfrentados a la Policía y quemando auto patrulleros, cientos de manifestantes se arrodillaron en las calles del histórico Overtown el martes por la tarde alrededor de un par de jóvenes que pasaban un megáfono. El volumen de su coro de consignas bajó mientras los hombres hablaban.

“Overtown fue uno de los distritos más dinámicos de Miami-Dade hasta que construyeron la I-95 y dividieron la zona”, dijo Dahmiec Denson, un activista independiente de Overtown, inmediatamente antes que el nutrido grupo tomara algunas de las calles del lugar. “Vamos a respetar este vecindario”.

Los manifestantes escucharon.

Mientras que en la mayoría de las ciudades más grandes del país, entre ellas algunas de la Florida, suben de todo las manifestaciones de protesta por la muerte de George Floyd a manos de la Policía en Minneapolis, Miami se ha destacado como una excepción pacífica.

El cambio en Miami ha sido significativo. El sábado, los manifestantes cerraron una importante autopista interestatal, incendiar autos policiales y el humo de los incendios, mezclado con el as lacrimógeno, nublaba la NW 3 Ave. del downtown. Para el martes, los organizadores estaban liderando a los manifestantes en un recorrido por los barrios de Miami, mientras a través de una gira de historia oral por los barrios de Miami, mientras que otros recitaban poesía bajo la lluvia.

Ahora hay reglas básicas: los ciclistas van primero, nada de instigar a la violencia, denunciar a los agitadores, gritar a la Policía está bien, lanzarles objetos no. Tampoco se pueden romper vidrios, ni infringir el toque de queda, hay que regresar sano y salvo a casa.

Pero eso no quiere decir que no hay ira por los brutalidad policial en las comunidades negras, destacan los organizadores. Mientras que las agencias policiales sacaron sus autos patrulleros de las calles y bloquearon las entradas y salidas de las autopistas principales a partir del domingo, los organizadores se hicieron cargo de la seguridad para limitar las interacciones con la Policía. El resultado ha sido una serie de protestas diarias en el downtown, que este jueves entraron en su sexto días consecutivos, protestas que han menguado en tamaño y agresividad.

Y de 57 manifestantes detenidos en el Condado Miami-Dade el sábado, la cifra ha ido bajando a casi cero el miércoles por la noche. Más tarde el miércoles, el condado modificó el toque de queda, que ahora comienza a la medianoche.

En lugar de quedarse afuera más tarde o enfrentar a la Policía la primera noche del toque a la medianoche en Miami-Dade, el grupo de unos 50 manifestantes que se presentó para tratar Biscayne Boulevard durante aproximadamente una hora se había dispersado completamente a las 8:30 p.m. El manifestante Freddy Peralta, de 59 años, negoció con agente de Miami para que los dejaran bloquear Biscayne en la NE 3 Street.

“Estoy tratando de ser lo más pacífico posible”, respondió el agente. “Todos los policías aquí te apoyan, ¿de acuerdo? Pero esto no puede ser”.

Unos minutos más tarde, la Policía ayudó a desviar el tráfico a una cuadra de distancia.

La interacción fue muy diferente que el día anterior, cuando los manifestantes no vieron muchos policías. Mientras que las multitudes marchaban por las calles del downtown, Overtown y el Midtown, docenas de policías bordearon las calles circundantes, bloqueando las vías cercanas. Pero siempre estaban cerca.

“Nos mantenemos a salvo”, coreaban los activistas.

Después del caos del sábado, una docena de personas, algunos de ellos organizadores afiliados al grupo Dream Defenders, se unieron para decidir cómo seguir adelante. Intercambiaron tácticas para bajar el tono a las protestas, reclutaron a sus amigos y familiares para repartir comida y agua, y consiguieron voluntarios para bloquear el tráfico con sus bicicletas y patinetas. También llamaron a líderes comunitarios para que los aconsejaran.

“Nos reunimos y nos dimos cuenta de que no podíamos dejar que todas las protestas fueran como el sábado. Queremos que la gente pueda llevar a sus hijos, a sus padres, a sus abuelos “, dijo Adrianna Mack, una organizadora de 18 años de Dream Defenders, la organización activista formada en 2012 después que mataron a Trayvon Martin, un adolescente negro de Miami Gardens.

“No podemos hacer eso cuando nos lanzan gases lacrimógenos. Eso solo infunde más miedo”, dijo Mack. Y los manifestantes no pueden levantarse y aparecer otro día “si la gente va a la cárcel”.

Para muchos, la protesta del sábado fue la excepción, no la regla. Mack atribuyó la violencia a la falta de liderazgo entre los manifestantes y añadió que la protesta no se planeó como es debido.

Cuando algunos manifestantes trataron de caldear la situación cerca del Centro de Detención Preventiva de Miami-Dade el martes, Mack y otros trataron de calmarlos, rodeándolos y dirigiendo la atención de la multitud a un coro recurrente.

“Que la saquen”, coreaban, refiriéndose a la fiscal estatal de Miami-Dade, Katherine Fernández Rundle.

“Es bueno cuando tienes a alguien que da un paso adelante y tiene ese liderazgo”, dijo Mack. “Era una cuestión de personas de mentes afines que se unieron para impulsar el bien mayor”.

Poco antes de eso, la multitud había vuelto su atención a John Persaud, un músico y poeta de 23 años de Miramar, quien interpretó uno de sus poemas para el grupo. A juzgar por los videos que circulan por todo el país que muestran enfrentamientos tensos y violentos en ciudades como Washington DC y Dallas, Persaud se sorprendió al ver cómo terminó la protesta en Miami.

“La gente está en un espacio donde algunas personas sienten que las palabras no son suficientes y las acciones son lo que llama a atención”, dijo. “¿Esperaba yo ser tan pacífico como resultó? En realidad no”.

Desde la poesía hasta la oración, las protestas en downtown de Miami han enrumbado a manifestantes con una amplia gama de opiniones por el camino correcto para protestar y la mejor manera de llamar la atención sobre sus problemas. Pero la única constante es que incluso cuando los manifestantes se enojan ante la presencia de la policía fuertemente armada y los amenazan con el arresto, los manifestantes de Miami han encontrado una manera de controlar a los suyos.

Este momento crucial, en que los organizadores y la Policía tienen que tomar decisiones rápidas sobre cómo hacer frente al aumento de las tensiones, ha terminado de manera diferente en otras áreas metropolitanas importantes, a pesar de la planificación. Incluso en ciudades floridanas como Tampa, St. Petersburg, Orlando y Fort Lauderdale, la Policía ha usado gas lacrimógeno y disparado balas de goma para dispersar a las multitudes.

El veterano organizador Jasmen Rogers Shaw dijo que la protesta del domingo en Fort Lauderdale fue la más grande que ha ayudado a planear. Dijo que la protesta implicó mucha estrategia, como planear que asistieran los médicos voluntarios y asegurar que se distribuyese mucha comida y agua

Y las cosas estaban tranquilas, hasta que la situación cambió.

Llegó un momento en que la Policía se volvió “antagónica”, dijo. Los manifestantes dicen que vieron a un grupo de policías con equipo antidisturbios moverse hacia ellos desde un estacionamiento cercano poco después de las 6 p.m. Después de una reunión pacífica, los manifestantes comenzaron a gritar a los agentes desde la calle.

La forma en que la policía apareció con equipo antidisturbios hizo que los manifestantes pacíficos se sintieran inseguros y ansiosos, lo que Rogers Shaw dijo contribuyó al final violento.

Entonces las cosas empeoraron. Un agente de la Policía de Fort Lauderdale derribó a una mujer que estaba sentada en el suelo. Poco después, la policía comenzó a disparar gas lacrimógeno y balas de goma contra la multitud.

El lunes, Steven Pohorence, patrullero de la Policía de Fort Lauderdale quien derribó a la manifestante, fue suspendido. Pohorence ha sido investigado 79 veces en tres años y medio por uso de la fuerza.

“Más allá de un sistema policial que no funciona, no sé qué causó ese nivel de agitación”, dijo Rogers Shaw, quien también es candidato al Distrito 95 de la Cámara de la Florida. “Los líderes necesitan entender que ellos establecen un tono para todo lo que hacemos”.

Eso fue diferente de lo que estaba pasando en Miami el domingo. Un equipo de organizadores controló rápidamente todas las oportunidades de instigar a la violencia, deshaciendo efectivamente discusiones y disuadiendo a los agitadores. Los asistentes dijeron que este enfoque los hacía sentir seguros entre la multitud.

El martes, la Policía en Miami estaba destacada cerca de rampas de autopistas y edificios gubernamentales, pero en la mayoría de las 4 millas de rutas alrededor del downtown no había mucha vigilancia.

La respuesta de la Policía fue elogiada por la Junta Asesora de Asuntos Negros de Miami-Dade, que se reunió por primera vez el miércoles desde la muerte de George Floyd en Minneapolis el 25 de mayo.

“Ustedes actuaron en marcado contraste con Fort Lauderdale”, dijo el presidente de la junta, Stephen Hunter Johnson, a las autoridades policiales de Miami y Miami-Dade en una reunión en línea. “Y tenían más cosas que manejar… Mostraron mucha moderación”.

Las autoridades policiales dijeron que su su plan era permitir que la gente se manifestara mientras fuera pacíficamente.

“Vamos a bloquear el tráfico para que se manifiesten”, dijo el lunes el lunes Ron Papier, subjefe de la Policía de Miami. “Lo que no vamos a tolerar es el daño a la propiedad o a la seguridad del público”.

Los organizadores dicen que comparten un objetivo similar.

Joseph Martínez, uno de los líderes de Dream Defenders que ha estado al frente de las protestas de Miami, señaló que cualquier incitación a la violencia durante las protestas acaba dañando a la comunidad, a las empresas y destrozando la confianza de los vecinos. Dijo que la mayoría de los manifestantes son personas de Miami que se preocupan profundamente por su ciudad.

“Hemos visto lo que ha sucedido antes “, dijo Martínez, refiriéndose a los disturbios raciales de 1980, después que cuatro agentes de la Policía de Miami-Dade fueron absueltos en la muerte de Arthur McDuffie. Varios días de protestas dejaron 18 muertos, 350 heridos y 600 detenidos.

Los daños a la propiedad superaron los $100 millones.

Fuente: El Nuevo Herald.

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