Bolivianos asisten al cementerio el día de los muertos y se alivian protestas

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En la festividad católica del Día de los Difuntos, las protestas contra la reelección del presidente Evo Morales amainaron cuando miles de bolivianos se volcaron este sábado a los cementerios a acompañar por unas horas a sus seres queridos fallecidos.

La creencia popular en Bolivia es que las almas de los muertos retornan a la Tierra cada 1° de noviembre para estar con sus deudos durante 24 horas. Al día siguiente, los cementerios se llenan porque las familias despiden las almas de sus difuntos al lado de sus tumbas con mucha comida, bebidas, flores y música tradicional andina.

Muchas de las familias en el cementerio son indígenas aymaras, igual que Evo Morales. Sin embargo, no todas apoyan al presidente, quien fue reelegido para un cuarto mandato tras un cuestionado escrutinio de los comicios del 20 de octubre.

Muchas mujeres en el cementerio visten las anchas ‘polleras’ [faldas] y pequeños sombreros tradicionales aymaras, en un país donde el 60% de la población es indígena. La escena de ‘La Llamita’ se repitió en los demás cementerios del resto de Bolivia, según medios locales.

En ‘La Llamita’ y un puñado de otros cementerios «clandestinos» o ilegales de La Paz, los difuntos son enterrados hasta ahora sin ningún tipo de registro ni permiso formal. Las autoridades, que han tolerado esta práctica por décadas, ahora buscan regularizar la situación.

Por esta razón, cada tumba de ‘La Llamita’ tenía pegada una notificación municipal, fechada el 30 de octubre de 2019, que advertía a las familias que deben registrar a todas las personas enterradas, pues de lo contrario sus restos «serán exhumados y trasladados a una fosa común».

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